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Mika: el teatro como bandera contra la trata

Mika: el teatro como bandera contra la trata

admin

abril 19th, 2013

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18/04/2013 – Bienurbano.com.ar
Link: http://www.bienurbano.com.ar/2013/04/18/mika-el-teatro-como-bandera-contra-la-trata/

Una platense escribió y dirige esta obra, inspirada en la historia de Susana Trimarco y cuyo nombre remite a Micaela Verón, su nieta. La percepción de los niños, siempre vulnerables a absorber todo lo que ven y escuchan, se cruza con los actos de los adultos y surgen incógnitas a revelar: cómo cortar con los círculos de violencia, cómo crecer con una historia tan pesada en los hombros y qué hacer para combatir la explotación. Bien Urbano habló con Jimena Duca, la directora de la pieza teatral que este viernes aterrizará en Lanús.

Por Natalia Arenas

Cuando a Marita Verón la secuestró una red de trata, su hija Micaela tenía 3 años. Hoy tiene 14 y en los 11 que pasaron, no volvió a ver a su madre. Con la que sí pudo compartir su vida fue con su abuela, Susana Trimarco, quien se convirtió en un emblema de la lucha contra la atrocidad que desapareció a Marita.

En 2008, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, decidió impulsar una campaña contra la trata de personas. En ese marco, surgió “Mika”, una obra teatral escrita y dirigida por la platense Jimena Duca, quien por esos tiempos vivía en Estados Unidos. Desde allí se propuso investigar sobre las redes de trata en Latinoamérica y, claro, dio con Trimarco. “En ese proceso de investigación encontré rápidamente la historia de Susana Trimarco y otras historias de violencia doméstica, también argentinas, que aportaban indicios de por dónde podía venir el cambio”, explica Duca, y aclara: “a idea siempre fue esa: presentar historias que en algún punto sean esperanzadoras”. Finalmente, las que quedaron en la obra fueron las tramas argentinas. “Quizás porque la directora soy yo”, dice, entre risas. Pero la realidad es que con ese filtro dio en la tecla. Las otras historias, las de países de Medio Oriente, por ejemplo, se acercaban al tema de la violencia desde un costado más religioso, donde los casamientos arreglados son moneda común. En Latinoamérica, la historia es otra.

La primera presentación de Mika tuvo como escenario el recinto de las Naciones Unidas, en Estados Unidos. No por casualidad, fue el 25 de noviembre, el día que se celebra en todo el mundo el Día contra la Violencia hacia las Mujeres.

Los primeros pasos en Argentina

“Tuve muchas reuniones para presentarla en Argentina, pero creo que el país no estaba preparado para mostrarla”, destaca la directora, quien recién el año pasado logró que la Dirección de Cultura del Senado de la provincia de Buenos Aires no sólo la acepte, sino decida producirla.

El estreno en nuestro país fue en noviembre del año pasado, en el edificio anexo del Senado. Ese día, la frutilla del postre fue la presencia de Susana Trimarco, quien les dio “todo su apoyo incondicional, porque vio cómo estaba armada y le gustó cómo estaba presentada su historia”.

A partir de esa presentación, decidieron hacer una gira, y el puntapié inicial fue el Coliseo de La Plata. Este viernes 19, se presentará en el Aula Magna de la Universidad Nacional de Lanús (29 de Septiembre 3901, Remedios de Escalada), a las 18.

“Nuestro objetivo hoy es llegar a los jóvenes, por eso nos interesan mucho las universidades y las escuelas secundarias”, explica Duca y argumenta: “los cambios de hábitos y valores, en general, vienen de la juventud para arriba”.

“La idea es que sea un disparador para generar el cambio”.

Bien Urbano: ¿Por qué el nombre de la obra refiere a Micaela Verón y no Susana Trimarco?

Porque Micaela tenía 3 años cuando desapareció su madre y la obra describe las primeras 72 horas de la desaparición y cómo reaccionaron las instituciones. Está basada en entrevistas a Susana Trimarco. Pero mi idea fue contar cómo Micaela absorbió todo lo que estaba sucediendo desde sus tres años, una edad en la que los niños son esponjas, absorben todo. Además del personaje de Micaela hay otro nene varón. Estos dos niños son títeres, manejados por los actores. La idea básica, entonces, es que los niños absorben los buenos y malos ejemplos y los repiten. Y el objetivo es ver cómo podemos cortar estos círculos de violencia. En el caso de Susana (Trimarco), ella ha sido un gran ejemplo para su nieta, que hoy en día es una militante.

¿Por qué Mika con K?

Así fue llamada desde 2008. Me parecía que la K le daba más fuerza al título. Y también la despegaba un poquito de Micaela Verón. Ahora la K apareció en todas partes pero no era esa la intención inicial… (risas)

¿Cómo fue el primer contacto con Susana Trimarco? ¿Qué te pasó a vos cuando la conociste?

Yo estaba en Estados Unidos aún, así que empecé a rastrearla. En ese momento, ella trabajaba desde Tucumán, ya tenía su fundación, pero todavía no tenía la sede en Buenos Aires. Las primeras entrevistas fueron telefónicas. Cuando una escucha el detalle, que a veces ni siquiera por tele ella tiene tiempo de contar estos detalles, te da escalofríos, te da mucha impotencia. Y a mí me comprometió mucho más como artista y pensé ‘ojalá que esto contribuya a sensibilizar a los que toman decisiones y también a prevenir a que otras chicas no sean engañadas’. Después de escucharla a ella no puedo más que seguir trabajando en el tema.

¿Cómo fue la recepción y la reacción del público?

Eso fue una gran sorpresa. Cuando una viene trabajando en algo, ya llega un momento en que te sentís como curtida de la historia, porque la trabajás a nivel técnico. Y el público argentino fue bastante distinto al público que tuvimos en Estados Unidos. Muy emocionado, muy conmovido, con muchas ganas de decirle a otra gente que la tenía que ver, de gestionar funciones. Creo que la obra estimula a la gente a hacer algo. En Estados Unidos, como la historia no es de la casa de uno, estaban conmovidos pero había como cierta distancia. Acá, es la historia de uno mismo. Reconocemos a los personajes. Acá la gente se puede identificar mucho con las escenas. Y es buena la reacción, porque no queda en la pasividad. Me han escrito muchos mensajes, para llevarla a penales de mujeres, por ejemplo. La idea siempre fue que la obra sea un disparador para generar el cambio. Y en eso estamos…

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